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martes, 2 de marzo de 2010
Ea Filippi por Santi Villanueva
1. Llegada al barrio de 11 que poco tiene que ver con el paisaje marplatense
2. Entrada a la casa a través de un largo patio colonial
3. Recibimiento de Vicente en su auto (que ya tiene nueve meses)
4. Obras de años anteriores, kokeshis y chanchos distribuidos por diferentes partes de la habitación.
5. Libros de Filosofía oriental y de Liliana Maresca sobre la mesa.
6. La obra:
Primero Ea me muestra sus obras bordadas, que surgieron de unas remeras para Vicente. Me dice que a ella le interesa lo que queda en la parte de atrás de los bordados porque aparecen huellas del azar y del “mal” uso de la maquina.
Para la construcción de sus dibujos comienza trabajando con el lápiz flojo, muchas de las líneas y formas que surgen son accidentales, pero a partir de allí presiona mas el lápiz sobre lo que le interesa, logrando así diferentes calidades.
Ea me cuenta que siempre trabaja en volumen lo que después lleva al plano. Esto parece ser una herencia del taller de cerámica de su padre.
Sus dibujos presentan de alguna manera secuencias narrativas, diferentes situaciones que suceden simultáneamente, son mundos que pueden estar en cualquier lado y que muestran la descomposición del cuerpo: el animal que se degrada por acción de las lombrices y la transformación de esa materia en árbol. Ea me cuenta que cuando era chica tenía curiosidad por ver animales muertos con lombrices y por desenterrar a su perro, y que tal vez eso es lo que la llevo a tratar estos temas.
Ea me lee un pasaje de uno de los libros que están arriba de la mesa que decía algo como: “nacer, crecer y morir es cambiar de forma”.
Vicente se duerme y Ea deja atrás los prejuicios entre lo que es ilustración, lo que es diseño y lo que es arte, y se pone a trabajar.
2. Entrada a la casa a través de un largo patio colonial
3. Recibimiento de Vicente en su auto (que ya tiene nueve meses)
4. Obras de años anteriores, kokeshis y chanchos distribuidos por diferentes partes de la habitación.
5. Libros de Filosofía oriental y de Liliana Maresca sobre la mesa.
6. La obra:
Primero Ea me muestra sus obras bordadas, que surgieron de unas remeras para Vicente. Me dice que a ella le interesa lo que queda en la parte de atrás de los bordados porque aparecen huellas del azar y del “mal” uso de la maquina.
Para la construcción de sus dibujos comienza trabajando con el lápiz flojo, muchas de las líneas y formas que surgen son accidentales, pero a partir de allí presiona mas el lápiz sobre lo que le interesa, logrando así diferentes calidades.
Ea me cuenta que siempre trabaja en volumen lo que después lleva al plano. Esto parece ser una herencia del taller de cerámica de su padre.
Sus dibujos presentan de alguna manera secuencias narrativas, diferentes situaciones que suceden simultáneamente, son mundos que pueden estar en cualquier lado y que muestran la descomposición del cuerpo: el animal que se degrada por acción de las lombrices y la transformación de esa materia en árbol. Ea me cuenta que cuando era chica tenía curiosidad por ver animales muertos con lombrices y por desenterrar a su perro, y que tal vez eso es lo que la llevo a tratar estos temas.
Ea me lee un pasaje de uno de los libros que están arriba de la mesa que decía algo como: “nacer, crecer y morir es cambiar de forma”.
Vicente se duerme y Ea deja atrás los prejuicios entre lo que es ilustración, lo que es diseño y lo que es arte, y se pone a trabajar.
viernes, 4 de septiembre de 2009
martes, 9 de junio de 2009
Ea Filippi por María Urkizu
EA !
Rollo de papel
cielo, tierra, biología del gusano
Apuntes de la muerte.
Mano blanda, traficante de armas, zurda
topo, fondo, cuerpo en descomposición
Kokeshi reemplaza al niño muerto.
Campanillas rojas
Tajos, líneas, fauna de los cadáveres
Doloroso digital doloroso digital
Corazón rallado.
Apuntes.
Los trazos del rollo de Eleonora parecen infinitos, rasguñan, mojan, bordan, rasgan. Cosen con puntadas que no cierran.
Y el rollo se extiende. Se despliega y ofrece los cielos, y al hacerlo, encierra y traiciona.
Parece un sueño. Un sueño de otro.
Despierta Eleonora, espía el agua, pinta las campanillas rojas, peina los muñones para volverlos brotes, hinca la aguja para mirar los gusanos, y enciende el cielo con pájaros y fuegos artificiales que salen del vientre del caballo.
En el aire flotan criaturas infantiles, quizás con ellas la mirada esquive el dolor.
La mirada se vuelve nena. Ha sacudido la arena de tu corazón.
Rollo de papel
cielo, tierra, biología del gusano
Apuntes de la muerte.
Mano blanda, traficante de armas, zurda
topo, fondo, cuerpo en descomposición
Kokeshi reemplaza al niño muerto.
Campanillas rojas
Tajos, líneas, fauna de los cadáveres
Doloroso digital doloroso digital
Corazón rallado.
Apuntes.
Los trazos del rollo de Eleonora parecen infinitos, rasguñan, mojan, bordan, rasgan. Cosen con puntadas que no cierran.
Y el rollo se extiende. Se despliega y ofrece los cielos, y al hacerlo, encierra y traiciona.
Parece un sueño. Un sueño de otro.
Despierta Eleonora, espía el agua, pinta las campanillas rojas, peina los muñones para volverlos brotes, hinca la aguja para mirar los gusanos, y enciende el cielo con pájaros y fuegos artificiales que salen del vientre del caballo.
En el aire flotan criaturas infantiles, quizás con ellas la mirada esquive el dolor.
La mirada se vuelve nena. Ha sacudido la arena de tu corazón.
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jueves, 27 de noviembre de 2008
lunes, 17 de noviembre de 2008
domingo, 5 de octubre de 2008
sábado, 2 de agosto de 2008
jueves, 6 de marzo de 2008
miércoles, 13 de febrero de 2008
lunes, 28 de enero de 2008
sábado, 15 de diciembre de 2007
martes, 9 de octubre de 2007
Eleonora Filippi por Kayne di Pilato
Parte de la mancha como antes lo hacia con las palabras en Alemán cuyo
significado desconocía. Lo entiendo como una creación dialéctica, en
tanto que Eleonora estimula la materia; la materia reacciona produciendo
una forma, esta forma es el estimulo para Eleonora quien vuelve a
estimular con soplidos y, así, va consiguiendo formas ramales que se
convierten en cabelleras carnosas, más adelante en criaturas que habitan
lugares en donde la luz no penetra en donde el agua no fluye, se estanca.
Por debajo de la tierra sucede todo.
Como ejercicio comenzó a dibujar un royo de maquina registradora
(Para sacarse los vicios dice)
El royo es un instrumento en donde dibuja libre, dibuja suave agarrando
el lápiz desde arriba con los ojos cerrados, con la mano izquierda.
Del cual después extrae las figuras bacterias que utiliza en otros
soportes.
Transparencias, papeles blancos de poco gramaje y telas. Pintura
traslúcida capas de materiales frágiles, el trazo finito… suave casi
invisible. Lo contrapone con el espíritu obscuro carnívoro del jardín de abajo
El trazo la morfología, es muy similar a cuando trabajaba con las
palabras como estimulo
Cuenta un jardín subterráneo de criaturas
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viernes, 28 de septiembre de 2007
sábado, 18 de agosto de 2007
jueves, 16 de agosto de 2007
miércoles, 15 de agosto de 2007
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