Mostrando entradas con la etiqueta textos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta textos. Mostrar todas las entradas
jueves, 11 de junio de 2009
Henry Michaux - Intentos infantiles, dibujos infantiles
El niño al que le ponen en la mano un pedazo de tiza trazará desordenadamente en la hoja de papel líneas envolventes, unas casi sobre las otras.
Colmado de entusiasmo, las hace, las rehace, ya no se detiene.
.........................................................................................................................
En giros, líneas giratorias de amplios círculos torpes,
enmarañados,
incesantemente reanudados
de nuevo, de nuevo
como quien lanza un trompo
Círculos. Deseos de la circularidad.
Sitio del remolino
En el principio está la
REPETICIÓN
Conquista
sólo los círculos dan la vuelta
la vuelta de quién sabe qué
de todo
de lo conocido, de lo desconocido que pasa
que viene, que vino,
y va a volver
Circulares líneas de las ganas de incluir
(¿de comprender, de agarrar, de retener?)
Fárragos finalmente
Fibrillas fárragos pululando
Colmado de entusiasmo, las hace, las rehace, ya no se detiene.
.........................................................................................................................
En giros, líneas giratorias de amplios círculos torpes,
enmarañados,
incesantemente reanudados
de nuevo, de nuevo
como quien lanza un trompo
Círculos. Deseos de la circularidad.
Sitio del remolino
En el principio está la
REPETICIÓN
Conquista
sólo los círculos dan la vuelta
la vuelta de quién sabe qué
de todo
de lo conocido, de lo desconocido que pasa
que viene, que vino,
y va a volver
Circulares líneas de las ganas de incluir
(¿de comprender, de agarrar, de retener?)
Fárragos finalmente
Fibrillas fárragos pululando
Henri Michaux - Tatuajes

Los indios de la selva no se taúan realmente. No se hacen marcas profundas en la piel.
Se hacen un dibujo en la cara para ir a comer con sus amigos y lo borran al regresar. Todo el mundo ha notado que es una forma de vestirse. Algunos colores se ensucian en seguida, lo que para nosotros sería un inconveniente. Los turcos observaron sagazmente cuán indecente es el rostro. Se lanza por encima de la ropa y las miradas salen como locas. Todo lo malsano y lo bestial que tiene la piel desaparece cuando en ella se encuentran unos trazos o grillas. El rostro se vuelve intelectual antes que inteligente, se vuelve espiritual . Tranquiliza. Cuando mis indios estaban tatuados, siempre tuve la impresión de que entonces íbamos a poder hablar, salvo en caso de que el dibujo siguiera estúpidamente y engrosara los contornos de la cara y de sus componentes.
No soy un gran profeta al decir que la raza blanca adoptará el tatuaje dentro de poco. Me dicen que el estado de ánimo actual se opone claramente a ello, entre otras cosas. Los profetas dicen: "Ya lo verán", y eso les basta, al igual que a mí.
Añado solamente que el tatuaje, como todos los ornamentos, al igual que puede hacer que aparezca una superficie, con mucha mayor facilidad puede hacer que la superficie desaparezca, como un tapiz hace que desaparezca la extensión de una pared. Y ya es tiempo de hacer que desaparezca el rostro. Es en verdad imposible asumir un aspecto modesto con un rostro, a menos que éste haya sido especialmente arreglado para ello.
Clarice Lispector. Es allí adonde voy

Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto,
las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy.
La punta del lápiz el trazo.
Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro de alegría otra alegría, en la punta de la espada la magia: es allí a donde voy.
En la punta del pie el salto.
Parece la historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde voy.
¿O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas. Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy.
En la punta de la palabra está la palabra. Quiero usar la palabra «tertulia», y no sé dónde ni cuándo. Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo. Es hacia mí adonde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe. Después de muerta es hacia la realidad adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es un sueño. Sueño fatídico. Pero después, después todo es real. Y el alma libre busca un canto para acomodarse. Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando. Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y alguien dirá con amor mi nombre.
Es hacia mi pobre nombre adonde voy.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)