anexo acuatico

hola peces y pescadas, mundo acuatico, espacio de agua. FLOTANTE, posible.

Apenas el rumbo de la corriente, es tan fácil sumarse como alejarse.Planctón, algas, alimento no falta. Permanecer es un acto de amor; participar, pura generosidad. Un solo nombre,un equipo, cardumen. Anexo, el que esta cerca. Muy cerca.

mucho trabajo para mucha gente



muestra colectiva

muestra  colectiva

martes, 14 de julio de 2009

Monjas Coronadas






"Reina por día, llevará una corona con alma de metal y adornada de efímera cera, debajo de un velo que es negro en principio, pero que luego se adorna de perlas y piedras preciosas. El vestido formado por mantos, la plisa, la capa sostienen escapularios (...) Anillos, pulseras y flores... completan el atuendo. Así figuran en los retratos que las familias conservan en sus casas para recordarlas ausentes. Novia imposible, bizantina y barroca, bizarra y trágica, la monja novohispana en su retrato ritual fija la imagen de un solo día, en la efímera representación de aquello que prepara su soledad para siempre: 'Recibe la palma de tu virginidad en tus manos (...) si en ella permanecieres, la inmortalidad de la gloria te corone' ".

miércoles, 8 de julio de 2009



De la serie "Diluciones"
Grafito sobre papel
30x40 cm
de Clara

sábado, 20 de junio de 2009




Dibujo
Pluma
Papel
de Alexis

domingo, 14 de junio de 2009

sábado, 13 de junio de 2009

felisberto hernandez, texto de compañia

GENEALOGIA
1.
Hubo una vez en el espacio una línea horizontal infinita.
Por ella se paseaba una circunferencia de derecha a izquierda. Parecía como que cada punto de la circunferencia fuera coincidente con cada punto de la línea horizontal.
La circunferencia caminaba tranquila, lentamente e indiferentemente. Pero no siempre caminaba. De pronto se paraba: pasaban unos instantes. Después giraba lentamente sobre uno de sus puntos. Tan pronto la veía de frente como de perfil. Pero todo esto no era brusco, sus movimientos eran reposados. Cuando quedaba de perfil se detenía otros instantes y yo no veía mas que una perpendicular. Después comenzaba a ver dos líneas curvas convexas juntas en los extremos y cada vez las líneas eran mas curvas hasta que llegaban a ser la circunferencia de frente. Y así, en este ritmo, se pasaba la joven circunferencia.

2.
Pero una vez la circunferencia violentó su ritmo. Se detuvo mas tiempo que de costumbre: quedó parada con el perfil hacia mi y el frente hacia la línea infinita. Parecía observar en el sentido opuesto de su camino. Pasó mucho tiempo sin ver nada a lo largo de la línea infinita. Pero la intuición de la circunferencia no erró: de pronto, con otra ritmo violento, de andar brusco, de lados grandes, se acercaba un vigoroso triángulo. La circunferencia giro sobre uno de sus puntos y los demás volvieron a coincidir con los de la horizontal en el mismo sentido que antes.

3.
Pero el ritmo de la circunferencia fue distinto al que antes: no era indiferente ni tan lento. Poco a poco iba tomando la forma de una elipse y su ritmo era de una gracia ondulada. Tan pronto era suavemente mas alta o suavemente mas baja. El vigoroso triángulo se precipitaba regularmente violento. Pero su velocidad no prometía alcanzar a la elipse. Sin embargo la elipse se detuvo un poco hasta que el precipitado triángulo estuvo cerca. Esa misma corta distancia los separó mucho tiempo y nada había cambiado hasta que el triángulo consideró muy bruscos sus pasos, prefirió la compensación de que fueran más numerosos y más cortos y se volvió un moderado pentágono.

4
Ahora, hecho un pentágono era mas refinado, menos brusco pero no más veloz, ni menos torturado de problemas. Su marcha era regular a pesar de la contradicción de sus deseos; ser desigual, desproporcionados sus pasos, arrítmico. Y pensó y pensó durante mucho tiempo sin dejar de marchar tras la suave serenidad de la elipse. La elipse no se cambió mas, además era sin problemas, espontáneamente regular y continuada. Y todo parecía excitar mas al pentágono que de pronto resolvió el ultimo problema volviéndose un alegre cuadrilátero.

5.
Pero una vez, la elipse rompió la inercia de su ritmo. Hasta en este trance fue serena. A pesar de la velocidad y de la brusca detención hizo que sus curvas suavizaran esta ultima determinacion. El cuadrilatero no fue tan dueño de sí mismo. No pudo romper tan pronto su inercia. Al llegar junto a la elipse pareció como que se produjo un eclipse fugaz, y el cuadrilátero se adelantó. Recién después de haber dejado a la elipse muy atrás pudo detenerse. Pero entonces la elipse reanudó su ritmo con la misma facilidad que lo dejó, se produjo un nuevo eclipse y el cuadrilatero quedo tras ella a la misma distancia que antes.

6.
La elipse volvió a detenerse. El cuadrilátero volvió a llegar hasta la elipse. El eclipse volvió a ocurrir. Pero fue el último: fue el eclipse eterno. La elipse quedó encerrada entre el cuadrilátero en un vértigo de velocidad. Fueron muy armoniosas las curvas de la elipse entre los ángulos del cuadrilátero y así pasaron todo el tiempo de sus vidas jóvenes. Cuando fueron viejos no les importó mas de la forma y la elipse se volvió una circunferencia encerrada en un triángulo. Marcharon cada vez mas lentamente hasta que se detuvieron. Cuando murieron el triángulo desunió sus lados tendiendo a formar una línea horizontal.
La circunferencia se abrió, quedó hecha una línea curva y después una recta. Los dos unidos fueron otra línea superpuesta a la que les sirvió de camino. Y así, lentamente, se llenó el espacio de muchas líneas horizontales infinitas

Felisberto Hernandez

mas musica para la madonna de las artes



mario caporali en parque españa, rosario

jueves, 11 de junio de 2009

obliteracion



Henry Michaux - Intentos infantiles, dibujos infantiles

El niño al que le ponen en la mano un pedazo de tiza trazará desordenadamente en la hoja de papel líneas envolventes, unas casi sobre las otras.
Colmado de entusiasmo, las hace, las rehace, ya no se detiene.
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En giros, líneas giratorias de amplios círculos torpes,
enmarañados,
incesantemente reanudados
de nuevo, de nuevo
como quien lanza un trompo

Círculos. Deseos de la circularidad.
Sitio del remolino
En el principio está la
REPETICIÓN

Conquista
sólo los círculos dan la vuelta
la vuelta de quién sabe qué
de todo
de lo conocido, de lo desconocido que pasa
que viene, que vino,
y va a volver

Circulares líneas de las ganas de incluir
(¿de comprender, de agarrar, de retener?)

Fárragos finalmente
Fibrillas fárragos pululando

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