lunes, 6 de septiembre de 2010
Dolores Furtado por Santiago Villanueva
Aunque no sea su intención que la obra se encasille en este tema, a Dolo le sirve como un disparador, un espacio para organizar sus ideas. Me habla de un camino hacia la síntesis que tienen sus ultimas obras. Dice “Me esta pasando que cada vez quiero sintetizar mas, el contenido esta igual o se potencia mas con menos, despojando todo lo anecdótico de la obra”. Cuanto más sintético mas explicito
Hay un límite o un borde que está en los trabajos de dolo desde el principio: lo asqueroso, el rechazo y el deseo, las ganas de tocar.
Le pregunto qué es lo que mira. Me contesta las antigüedades de San Telmo, las revistas de decoración, la televisión. Le gustan los objetos tridimensionales, las trasparecías.
Le pregunto por la moda, las joyas, lo precioso, lo lujoso. Los postres tienen que ver con el deseo.
El cambio de escala es otra constante en estas nuevas obras, lo realista de los postres camina hacia lo fantástico de la frutilla.
Dolo trata de eliminar las lecturas cerradas. Le interesa que se puedan generar muchas, “no me siento cómoda con una definición, encierra, me molesta”
Hablamos de lo violento. “El sexo es violento “me dice.
Dolo también juega con elementos de la infancia: las bolitas. Habla de los sexual y lo infantil como algo perverso.
Salir del piso, salir de la pared, la búsqueda de una textura.
Dolo habla de una fascinación por ver como están hechas las cosas. Me cuenta que las bolitas van a ser mucho más grandes y de vidrio, que las frutillas tal vez sean un campo de frutillas.
martes, 31 de agosto de 2010
Tomás Rawski por Joaquín Aras
Ejercicio introductorio para conocer a Tomás Rawski:
Paso 1:
Siéntese frente a una computadora.
Paso 2:
Préndala.
Paso 3:
Conéctese a la web de Google.
Paso 4:
Escriba la palabra “artista” seguida por la palabra “interactivo” en el buscador.
Paso 5:
Haga clic en “Buscar en Google”.
Paso 6:
El primer resultado que aparecerá es la página personal de Tomás Rawski.
Quizás esto sea una coincidencia, quizás el resultado de una estudiada megaestrategia de marketing, o quizás un plan maestro para derrocar el capitalismo mundial.
En el arte interactivo el espectador participa de modo activo en la realización de la obra.
La interacción en las obras de Tomás Rawski va más allá de la tecnología, la interacción se da en forma de un gran llamado de atención, una denuncia de un sistema político social que se devora a la gente a nivel económico y mental.
Lo único que se busca es sobrevivir.
Somos esclavos de un sistema.
Trabajamos para que otros no trabajen.
Tomás denuncia y el mensaje llega. Volviéndonos concientes de esa realidad participamos de forma activa en su obra.
Tanto con sus obras tecnológicas como con sus fotos, Tomás Rawski muestra con cuidado lo que la gente no quiere ver: el interior de un sótano, las similitudes y diferencias entre viviendas precarias y no tan precarias, el carácter cíclico de las crisis económicas, las transformaciones de la naturaleza tras el abuso humano.
Realidades ocultas de la cuales hay que tomar conciencia.
Tomás usa la tecnología como una herramienta, no como parte de su discurso. Sus obras no son obras tecnológicas auto referenciales, dicen algo más. Ese algo más es lo que Tomás Rawski nos invita a descubrir.
Artista, artista tecnológico, artista social, artista anticapitalista, artista de denuncia, artista despertador, artista comprometido, artista ingeniero en sistemas que lucha contra el sistema, artista fotógrafo, artista googleado, artista amigo, artista interactivo, artista hiperactivo. Muchos casilleros posibles, y ninguno completamente adecuado.
lunes, 26 de julio de 2010
viernes, 23 de julio de 2010
santiago villanueva por joaquin aras
En la pintura, Santiago encuentra comodidad.
En sus libros y cuadernos se encuentran fragmentos de lo que alguna vez fue una gran imagen. En su biblioteca, podemos encontrar escritos y documentos que dialogan sobre la historia del arte. En la sección de Arte Argentino llevan la delantera los 60s y los 90s.
Cuando Santiago quiso investigar sobre el arte argentino en la década del 90 encontró un representante. “Pombo es una excusa, podría ser cualquier otro”. Y es así, Pombo es una X reemplazable en la ecuación de la investigación histórico-artística de Villanueva. Pero a pesar de todo, Santiago Villanueva encontró - y eligió - a Pombo, y Pombo encontró a Santiago Villanueva.
Una vez que empezó a trabajar con la obra de Pombo, Santiago fue encontrando nuevos elementos, parte de una historia que, poco a poco, los va relacionando cada vez más. Navegar por Internet o simplemente pasear por el barrio, le bastaron para encontrar la vida oculta del supuesto artista light, cuyas obras pudieron verse en los últimos años en museos, galerías y lavaderos de todo el país.
Un relato de Pombo, el artista, y un relato oculto de Pombo. Una investigación sobre el arte argentino en los 90. Una investigación sobre la obra de Pombo. Una investigación sobre la obra de Santiago Villanueva. Un relato de la relación entre dos artistas que nunca se vieron cara a cara pero que se encontraron entre sí. Una investigación.
Es en la investigación sobre el arte donde Santiago se encuentra a sí mismo. Investigar sobre el arte y hacer de esa investigación una obra es la premisa que Santiago Villanueva sigue para ayudarnos a encontrar una nueva versión de la historia del arte.
Santiago Villanueva seguirá por siempre estudiando, analizando, investigando, y por sobre todas las cosas, encontrando la manera de sorprendernos.
viernes, 16 de julio de 2010
esto me hizo acordar a...
santi:
natacha:






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